¿Cómo los ordenadores y otros dispositivos digitales pueden orientarse hacia las personas?
Saturday, January 23rd, 2010
Michael Dertouzos en el año 2001 con su libro “La revolución inacabada” ya comentaba que para lograr que la informática y los sistemas de comunicación estén centrados en las personas, es decir, nos sirvan satisfactoriamente, deben tener 5 características: interactuar naturalmente, automatizar tareas humanas, permitir el acceso individualizado a la información, facilitar la colaboración entre personas y por último, ser personalizable. Compartimos esa visión de Dertouzos, pero yo añadiría por lo menos una sexta: tener la máxima ubicuidad posible.
Entremos un poco más en detalles de cada una de ellas:
- Interactuar naturalmente: Esto significa que los sistemas nos hablarán. Es decir, la comunicación principal con la máquina se realizará de una forma tan natural como es usando el habla, oído y visión. Así de sencillo, de hecho, esta es la máxima simplificación posible. Así es como nos comunicamos nosotros con otras personas y así debería ser también con la tecnología. Esta vía del lenguaje natural debe ser la primordial, pero por supuesto, cuando las circunstancias lo requieran, deben existir alternativas (teclado-ratón, etc), por ejemplo para obtener privacidad o para adaptarse a posibles discapacidades en las personas (personas ciegas, sordas, mudas, etc utilizan otros lenguajes que pueden ser perfectamente capaces de interactuar satisfactoriamente con la máquina usando por ejemplo el tacto o los signos). Es importante apuntar que no sólo el reconocimiento del habla es necesario sino que debe ir acompañado en muchas aplicaciones por la “comprensión” del mismo en un contexto determinado. Las máquinas deben “entendernos” y deben enterder nuestro entorno en la medida de lo posible.
- Automatización: Nos deben ayudar a hacer más haciendo menos. Enseñamos a nuestras máquinas cómo manejar y procesar la información que nos importa y como controlar y coordinarse con otros dispositivos, para que después sean capaces de realizar todas esas tareas de forma automática, precisa y repetidamente cuando sea necesario, sin nuestra intervención. Esto afecta a cualquier máquina en cualquier entorno, ya sea donde vivimos, trabajamos o jugamos.
- Acceso individualizado a la información: Obtener la información que más nos interesa en el momento adecuado a nuestras necesidades, que en la mayoría de los casos es inmediatamente, ya sea para uso personal o profesional. Y no sólo la máquina debe obtenerla, sino comprender el significado de esa información que solicitamos. Sólo de esa forma la máquina podrá organizarla, clasificarla y relacionarla para hacerla accesible fácilmente.
- Colaborativas: Deben contribuir a facilitar la cooperación entre las personas sin importar la distancia física que las separe. Los ordenadores y las redes nos deben permitir estar “codo con codo” aunque geográficamente no lo estemos, para lograr una colaboración productiva entre los individuos, pequeños grupos o grandes empresas. Todo eso teniendo en cuenta barreras como los diferentes horarios locales, la integridad y privacidad de la información compartida y las consecuencias que pueden darse en la sociedad por el hecho de tener relaciones cada vez más virtuales y menos de “cara a cara”.
- Personalizables: Adaptables a nuestras preferencias individuales. Que aprendan automáticamente nuestros gustos y hábitos para conocernos mejor. Esta es una característica muy importante para las tecnologías antropocéntricas. Nuestra sociedad está compuesta de diferentes individuos que tienen diferentes costumbres, preferencias, hábitos, estilos, objetivos y conocimientos y que por supuesto, utilizan de forma muy diferente las herramientas tecnológicas. Pues bien, estas herramientas deben adaptarse fácilmente a cada individuo y a cada tarea concreta que éste quiera realizar. Si las máquinas conocen nuestras preferencias es mucho más fácil encontrar por ejemplo la información que realmente nos interesa u otras personas que las compartan también.
- Ubicuas: Invisibles, transparentes y en cualquier parte. La idea es que la mayor parte de la tecnología desaparezca de nuestra vista, pero no por ignorar su funcionamiento, sino porque ha sido tan acoplada, tan ensamblada en nuestro entorno personal y profesional y es tan natural, que la usamos sin prácticamente pensar en ella. Tecnología que no reside en un dispositivo concreto, sino en cientos de ellos, inalámbricos, interconectados y capaces de realizar tareas concretas muy eficazmente.
¿Dónde nos encontramos hoy día? Lo cierto es que la investigación y desarrollo cada vez más acelerado y sobre todo, la convergencia de las tecnologías digitales, nos está aproximando a que cada vez más se tengan en cuenta estas 6 propiedades. Tal vez las barreras más importantes actualmente son la comprensión del habla y la ubicuidad, ya que el resto en mayor o menor medida están teóricamente superadas, pero falta poner esas características en práctica y que penetren en todos los ámbitos de nuestra sociedad.
No obstante, y esto es un apunte filosófico-humanista, tanto hoy como mañana, siempre debemos tener presente que somos seres analógicos creando un mundo absolutamente digital. No perdamos el centro, nuestra esencia humana, lo verdaderamente importante. No debemos girar entorno a la tecnología, sino que la tecnología debe girar alrededor nuestro, porque nosotros somos el verdadero centro.
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